No es la mejor experiencia de mi vida…

Voluntariado Internacional

Voluntariado Internacional

En 2014 decidí hacer un voluntariado en Panamá, ya había trabajado 2 años en AIESEC Guatemala y había escuchado miles de historias de intercambios de todos nuestros voluntarios así que era hora de vivir mi propia historia.

 

En esa época sacaron una promoción que incluía transporte (por tierra) a Panamá así que me pareció GENIAL la idea de hacer un roadtrip por toda Centroamérica hasta llegar a Panamá y luego vivir la experiencia de intercambio allá. Así que no lo pensé dos veces. Fue una decisión de unos minutos. (como a 2 – 3 semanas antes del viaje) renuncié a mi trabajo después de 6 años de trabajar ahí, empaqué mis maletas y me fui. La verdad el intercambio empezó en el bus; viajamos 5 días,  en un bus hasta llegar a Panamá, cuando llegamos ya todos nos queríamos como hermanos. En el bus íbamos 17 chapines y la fiesta comenzó en el bus,  hicimos  escala en cada país hasta llegar a nuestro destino.

 

Todos íbamos para proyectos diferentes, al llegar a Panamá también íbamos a vivir en casas diferentes, y fue el primer momento doloroso, porque es muy difícil de explicarte el sentimiento de pertenencia y de amistad que te genera irte de intercambio, y sólo alguien que ya se fue puede entenderte, pero los días son meses y los meses son años, porque la gente con la que convives un día, parece que la conoces de años, y con las que convives semanas parece que las conoces de toda la vida.

 

Voluntariado Internacional

En la casa donde yo viví éramos sólo 6 chapines y 20 personas de otros países ¡ sí, 26 PERSONAS en una casa ¡ (nadie me cree cuando lo cuento) éramos todos de diferentes países: Guatemala, El Salvador, Colombia, Brasil y Argentina y no todos tenían cama, la mayoría dormía en colchones inflables y sólo teníamos 2 baños. Sé que tal vez después de leer esto no crees que es la mejor historia,  pero déjame decirte que fue una de las mejores experiencias de mi vida, al inicio no todos estaban contentos y muchos se quejaban constantemente pero luego de los primeros 4,5 días ya todos nos llevábamos como mejores amigos y como hermanos, nos convertimos realmente en: UNA FAMILIA, y puedo decirte que ahora, 3 años después seguimos hablándonos todos en Whatsapp (casi a diario) y tenemos un grupo que se llama “Familia Brisias” (Brisas era el nombre de la colonia donde estaba la casa. Nos queremos como hermanos, ya mucho nos hemos encontrado en otros países, siempre nos compartimos cosas y aventuras y es muy bonito saber que a donde vaya que haya uno de ellos tengo un amigo y un hermano que me tenderá la mano, y por supuesto ellos tienen siempre un hogar en Guatemala, esas son cosas que sólo ganas a través de un intercambio.

 

Bueno, esa sólo es la parte de como vives en un intercambio, pero el otro lado de la historia es: todos los lugares que conocí. Sólo mi casa ya era una fiesta viviente: hicimos una fiesta de fin de año increíble donde celebramos las 12 de la noche 4 veces; una en cada zona horaria de cada uno de nuestros países, hicimos una cena de navidad con platillos típicos de cada país.

 

 

En mi familia, trabajamos en 2 proyectos diferentes: los chicos de Brasil enseñaban portugués en la universidad, y los demás estábamos en un proyecto cultural en una ONG trabajando con niños y jóvenes en áreas vulnerables. El proyecto fue excelente, los chicos se llegaron a encariñar tanto con nosotros y nosotros con ellos, hacíamos eventos y actividades con ellos, culturales, educativas, lúdicas, les enseñamos inglés, piano, portugués, jugábamos fútbol y sobre todo, compartimos nuestra cultura con ellos, porque la idea era eso: un proyecto de conciencia social y entendimiento cultural. Estoy segura que le cambiamos la vida a muchos de ellos, y lo más importante ellos cambiaron nuestras vidas! 🙂

 

Y bueno, eso es por contar un poco de lo mucho que viví, porque por supuesto eso no es todo, hice amigos no sólo con los que vivía, sino con los de otros proyectos, con panameños maravillosos, con voluntarios de otros proyectos y gente como de 10 países más. En fin, creo que hice más amigos en 2 meses de los que había hecho toda una vida en Guate.

 

La verdad #HistoriasChileras de mi intercambio en Panamá, tengo muchas que contar, pero todo se va a resumir a que fue una de las mejores experiencias de mi vida (digo una de las mejores y no “la mejor” porque luego hice 2 intercambios más así que hay muchas experiencias increíbles) pero sólo puedo decirles: No lo piensen tanto, JAMÁS en la vida se van a arrepentir de haber tomado la decisión de irse, y de convertirse en ciudadanos Globales y de tener amigos en TODO el mundo 🙂

Erlin Amaya

Voluntaria en Panamá

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