Lo que viene a continuación es algo que realmente jamás en mi vida imaginé

Artículo escrito por: Solymaira Ruíz, estudiante de la Universidad Galileo.

Mi nombre es Solymaira Ruiz con 23 años de edad, a continuación les contaré un poco sobre de mi experiencia como AIESECa; hasta hace 2 años era una típica estudiante de Licenciatura en Administración de Aduanas y Comercio Internacional que aspiraba a graduarme, continuar trabajando duro para obtener una casa, carro y como toda mujer, casarme para tener una hermosa familia con hijos y educarlos en el mismo ciclo de vida, hasta que llegara la hora de partir de este mundo. ¡Aclaro! Hasta hace 2 años ese era mi mayor sueño, normal, ¿No?

Bien, lo que viene a continuación es algo que realmente jamás en mi vida imaginé. Saliendo de la Universidad Galileo, en un stand conocí a Anahí Coronel quien por su acento argentino llamó mi atención y listo! Me habló del programa de Voluntariado Internacional de AIESEC, muy decidida acepté el seguimiento, pero por el ciclo de vida que llevaba temí tomar el programa e hice caso omiso, cuatro meses después, recibí un correo informándome que podía formar parte del equipo local de AIESEC en mi universidad, asistí, apliqué, me seleccionaron y acá empezó todo.

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Solymaira “Chica de la derecha, de cabello y playera roja”

Como miembro de mi comité y al igual que todos los newbies “los miembros nuevos que acaban de entrar a la organización” al inicio, no entendía nada sobre lo que hacía AIESEC y para qué lo hacía, simplemente me gustaba la idea de conocer personas en todo el mundo y la palabra reto, que es muy utilizada. Sin esperar demasiado, llegó mi “Primer reto” como Vice-Presidenta de Intercambios Salientes en mi entidad, (Puesto actualmente estoy terminando) ¡wow! ¡Jamás olvidaré cuando me tiraron el agua confirmando mi puesto, en el parqueo de un McDonald! Y junto con ello una gran responsabilidad, mi comité era uno de los más pequeños, pero de igual forma debía mostrar resultados, junto a mi equipo venía mucho trabajo por hacer. ¿Y mi vida personal? Ésta, también cambiaba, mientras más conocía el movimiento AIESECo y el impacto que realizaba más buscaba mi propio propósito y me daba cuenta que lo que estudiaba en ese momento no me era de ayuda para cumplir mi sueño, ¡SÍ, MI SUEÑO! … Un año después de ser miembro de AIESEC ya tenía un sueño definido y sé, hasta la fecha que lo que hago día a día dentro de la organización me conduce a cumplirlo, me he decidido a estudiar una Licenciatura en Gestión del Talento Humano y Cultura Organizacional. Y como sabemos, los roles dentro de cada comité durante un año y en este tiempo mi vida ha cambiado demasiado, hice mi primer viaje a Bogotá, Colombia por un congreso internacional de AIESEC y he de decir que este congreso marcó indefinidamente mi vida, junto con una pregunta que me hicieron ¿Soly, irías a la guerra por tu país? Mi respuesta, fue NO… No, porque no ame mi país, sino porque he aprendido que todos tenemos culturas, pensamientos diferentes y que, si nos damos el “chance” de conocer lo que otras personas hacen, quieren o piensan, posiblemente no seamos tan diferentes.

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Pero, ¿Cómo dentro de AIESEC, siendo la paz mundial una de nuestros principales metas, lo podría lograr? He ahí la respuesta, que por cada persona que conozca mi cultura, pensamientos, tradiciones e ideologías por medio del programa de Voluntariado Internacional o como miembro de AIESEC posiblemente tenga en mente ocupar un cargo tan importante, que tenga la capacidad de decir Sí o No a la guerra y si ésta persona ha tenido la oportunidad de conocer lo diferente que es el mundo, estoy un 100% segura que diría ¡No, a la guerra! Y buscaría una solución diferente.

Ahora estoy por iniciar un nuevo reto para este 2017 como Directora de Intercambios Voluntarios en la Universidad Mariano Gálvez.

Bien, esto es parte de lo que he vivido dentro de AIESEC y en ¿qué me ha ayudado? Hoy en día considero y creo firmemente que, si yo me detengo en mi lucha, difícilmente tendré una mejor Guatemala y que soy responsable de lo que pase en mi país porque el momento de hacer algo no es en diez años, es ahora con 23 años. Por lo cual, no me conformaré con ser una joven más. ¡Buscaré la excelencia en cada una de las cosas que realice y posiblemente en algún momento sea Presidenta de mi país!

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