Decidí dejarme sorprender en Guatemala

Artículo escrito por: soy Xenia Cruz , de El Salvador, tengo 23 años y estudio Arquitectura. En Diciembre hice mi intercambio con AIESEC en Guatemala, en el pueblo de Chimaltenango.

¿Cómo describir mi experiencia en Guatemala? ¿Por dónde empezar?

Partamos desde el punto en que nada fue como me lo que esperaba, me inscribí tarde así que las oportunidades se agotaban, pero decidí tomar un intercambio que no fuera en una ciudad, porque quería alejarme de todo y buscando varias referencias, dejé los prejuicios atrás y decidí dejarme sorprender; en efecto así fue… no aguantaba por llegar al lugar, pensé que al día siguiente de estar en la ciudad de Guatemala tenía que presentarme, pero no fue así. Estaba nerviosa, no sabía que esperar, pero es punto importante de AIESEC, que nos dieran un seminario de inducción cultural y no nos dejaron a la deriva.

Irse de intercambio a otro país es una de las experiencias más gratificantes que AIESEC ofrece. No se trata solo de ir de paseo y conocer las ciudades de moda de un país. En el programa de Global Volunteer de AIESEC, realmente logras formar parte de la cultura local, trabajar codo a codo con las personas, convivir y sentir con ellos, descubrir las miles de cosas que nos hacen similares y diferentes a la vez.

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Tuve la oportunidad de trabajar en una ONG, Brazos Amorosos por medio de ADEGUA. Ha sido de las mejores experiencias, ayudar a las personas, sabiendo que gracias a vos alguien respira mejor, no hay nada que me llene más que estar al servicio de las personas que lo necesitan, y aprender cosas de vida, que llenan eso llamado alma; y empezar a pasar momentos inolvidables con distintas personas, construyendo lazos que hasta la fecha se han conservado. Podría contar mil y un pasadas de todo lo sucedido en mi mejor experiencia hasta ahora, alejarse de mi área de confort, ser independiente aunque sea por 8 semanas, ser autosuficiente y estar agradecida con la vida, por cada pigmento de color que observabas, cada olor, cada sabor, cada paso, cada momento. Es cuestión personal que uno decida hacer de su voluntariado la mejor o la peor experiencia. ¡Está en tus manos!

 

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