Cuando toda tu vida cabe en una maleta

Desde que era niño siempre me llamó la atención viajar por el mundo, tenía la extraña sensación que en los viajes se encontraba la felicidad, poco a poco me di cuenta de que esto no era así, que la felicidad la encontraba al viajar con un propósito y por las personas y experiencias que acercaría a mi vida.
El año pasado en agosto luego de una crisis laboral en Guatemala, decidí que necesitaba un viaje en el cual me encontrará como persona y como profesional , por lo que empecé a buscar opciones de intercambios y entre estas opciones encontré AIESEC, ese mismo día, me puse en contacto con un EP manager (encargado de la organización) del comité local al cual pertenecía, ya que me había graduado en 2014 de Relaciones Internacionales de la Landívar y así empezó mi gran aventura.

 

 

Aún con las dudas personales, de mi familia y de mis amigos, seguí mi voz interior y tome esta gran decisión, semanas antes empecé a arreglar mi maleta y poco a poco me di cuenta que sin pensarlo mi vida había cambiado hace ya algunos años, porque había dejado de comprar cosas y había empezado a comprar experiencias, así que al hacer la maleta fue algo súper rápido, porque mi vida entera estaba ahí, esto ya me había pasado la primera vez que decidí vivir fuera de Guatemala y es una situación difícil de explicar pero que trae grandes beneficios para el futuro. Aprendes a vivir con menos, pero vivís más.

Esta gran experiencia de intercambio social en Bogotá me abrió las puertas a otro mundo conocí gente de muchos países que durante las semanas de intercambio se volvieron parte de mi familia, conocí otra cultura, otra forma de ver la vida, los colombianos siempre están felices y para ellos todo es rumba, aún así son muy organizados y me encanta que son muy directos y claros en todo lo que dicen y hacen, sinceridad pura, no pierden su tiempo en vivir la vida de los demás viven su vida y la viven al máximo.

El mensaje de este artículo es que a todos nos llegará el momento en el cual toda nuestra vida quepa en una maleta, para viajar por un periodo largo o corto de tiempo, a un país lejano o cercano, con o sin dinero, solo o acompañado, en fin tantas situaciones, pero les puedo decir que no existe mejor experiencia que viajar, como siempre les digo a mis amigos después de que viajas no vuelves  a ser el mismo, y esto hace que tu reinserción a la vida cotidiana, sea casi imposible, porque tu mente ya se abrió y no debes de dejar que por nada ni nadie se cierre, pasas de tener una vida ordinaria a una extraordinaria.
Los invito a ser parte de esta increíble organización que esta cambiando el mundo y Guatemala, recuerden que cuando dejamos de comprar cosas para comprar experiencias, la felicidad es infinita, porque al final cabe en cualquier lugar.

 

Héctor Ramírez

Voluntario en Colombia

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