Vete de intercambio con tus mejores amigos o familia

Si alguna vez has pensado irte de intercambio, pero no lo has decidido, posiblemente esta es la ocasión perfecta para que lo hagas. Vete de intercambio con tus mejores amigos, o ¿por qué no?, con tu hermano/a y primo/a. Vete de intercambio con tus mejores amigos o familia!

Cuando decidí realizar mi voluntariado en Colombia, pensé que sería interesante que mi hermana menor viajara conmigo, a decir verdad siempre hemos tenido grandes diferencias, pero me pareció interesante esta oportunidad para viajar al mismo país, ya que nunca habíamos viajado juntos y por lo tanto era una experiencia que lejos de ser un viaje familiar o por vacaciones, tenía un propósito mayor, un propósito que era ayudar, aprender, conectarnos con la realidad de otro país que no era el nuestro.

Mi hermana y yo tomamos dos proyectos diferentes, pero en la misma ciudad, por lo que nos veíamos poco o una vez a la semana, los voluntarios trabajábamos en diferentes proyectos, fue una experiencia interesante y enriquecedora, puedo decir que hoy en día tengo una mejor relación con mi hermana y por lo tanto nos hace sentir que tenemos más cosas en común y nos podemos apoyar el uno con el otro.

Cristian Sánchez, Voluntario del Proyecto Mil Sonrisas

Ahora imagina viajar con tus mejores amigos o familiares, definitivamente la experiencia sería increíble, y en este momento puedes aprovechar la promoción de Take a Friend de AIESEC en Guatemala, para poder irse a vivir una experiencia increíble como voluntario internacional en alguno de los proyectos que tenemos disponibles en Colombia, México, Brasil, El Salvador o si te interesa algún otro país, también se puede considerar, recuerda que AIESEC está en más de 120 países y territorios.

¿Te gustaría viajar con tus mejores amigos? Etiquétalo y no dudes en tomar esta increíble experiencia.

Pereira, la ciudad sin puertas te espera como voluntario

La Ciudad Sin Puertas

Pereira es la ciudad principal del departamento de Risaralda, es la ciudad más poblada del eje cafetero en Colombia, y la segunda más poblada en la región paisa, después de Medellín. También conocida la Ciudad sin puertas o la ciudad que te acerca.

Si estás pensando en hacer un voluntariado en Pereira, debes conocer algunos tips, consejos y costo de vida que seguro serán de mucha ayuda tanto si quieres hacer un presupuesto, como si estás pensando en ir a comer o salir de fiesta.

Descubre los proyectos de Voluntario Global que hay en Colombia.

Las personas en Pereira son muy amables, desde la persona que te reciba en el aeropuerto, te brinde alojamiento en su hogar o sea la encargada de apoyarte durante tu voluntariado, seguramente no te hará falta nada, incluso los mismos chicos de AIESEC se encargarán de que pases 6 semanas increíbles, no solamente durante tus horas como voluntario, sino en actividades propias de AIESEC y actividades alternas como viajar a los pueblos cercanos, ir a los restaurantes, trasnochar o ir de fiesta.

Para que tengas una idea del costo de vida y el tipo de cambio, actualmente COP: 350 Pesos Colombianos es el equivalente a Q1.00 quetzal.

Precios básicos:

  • Bus: COP: 1,800 – Q: 4.60
  • Mínima en taxi: COP: 4,500 – Q: 11.50
  • Pieza de pollo: COP: 1,800 – Q: 4.60
  • Botella de gaseosas: COP: 1,500 – Q: 3.83
  • Desayuno: COP: 3,000 – Q: 7.67
  • Almuerzo: COP: 5,000 – Q: 12.78
  • Cena: COP: 5,000 – Q: 12.78
  • Una porción de pizza: COP: 3,500 – Q: 8.95
  • Botella de cerveza: COP: 1,500 o 3,000 – Q: 3.83
  • Jarra de Guarapo: COP: 10,000 – Q: 25.57

¿Qué hacer en Pereira?

Para aquellos que les gusta interactuar con la naturaleza, ver y sentir su belleza, está el Jardín Botánico. Puedes dar un interesante paseo llamado “De Dosel” el cual se compone de canopy, cuerda floja, puente de equilibrio, entre otros. Es un lugar excelente para darse cuenta de la biodiversidad y la riqueza ambiental que tiene Colombia.

¿Te gustaría una noche de fiesta con tus nuevos amigos? Pues Pereira tiene los mejores lugares en su conocida Avenida Circunvalar; donde se encuentran los mejores bares y discotecas de la ciudad. Además, termina en el parque La Rebeca donde puedes probar uno de los mejores Cholados de Colombia.

También puedes visitar algunos otros lugares como:

Aunque tu voluntariado sea en Pereira, también es importante que tomes en cuenta que puedes visitar algunos sitios cercanos durante el fin de semana o si tienes algunos días libres, desde la terminal de autobuses puedes ir a lugares como:

  • Medellín
    • Flota Occidental: 90,000.00
  • Cali
    • Flota Occidental: 55,000.00
  • Manizales
    • Flota Ospina: 22,000.00
  • Bogotá (aunque el viaje en bus es largo)
    • Velotax: 120,000.00
  • Salento
    • 20,000.00

¿Aún tienes dudas?, escríbenos en los comentarios y te ayudaremos a responder las dudas que tengas para que te sientas con la confianza suficiente en que tendrás una experiencia única e inolvidable.

Sé un embajador de Guatemala

Si eres de esas personas que ama Guatemala por encima de todas las cosas, tú deberías convertirte en un Embajador de Guatemala en cualquier parte del mundo.

Una de las principales cosas que llama mi atención en algunas personas antes que tengan la oportunidad de viajar, es que tienen la idea que cualquier país es mejor que el nuestro, y es porque no tienen idea que todos los países tenemos cosas geniales y cosas no tan geniales, es por eso que a cada lugar que tengo la oportunidad de viajar, me gusta hablar de mi país, que las personas conozcan lo mejor de un país que posiblemente ni siquiera sabían que existía, porque aunque las primeras veces para mí era difícil de creer, hay muchas personas que aún no conocen este maravillo país.

¿Por qué amo Guatemala?

Soy Guatemalteco desde cualquier punto de vista que lo quiera ver, porque nací en Guatemala, he vivido toda mi vida en Guatemala, y decidí que lo mejor que podía hacer por mi país, es “educar” a más personas alrededor del mundo a medida que las conozca, que se enteren que somos “El corazón del mundo Maya“.

A través de los años, muchas personas me han mencionado el ¿Por qué no te vas a vivir a otro país?, para mí la respuesta es muy simple: Porque toda mi vida he creído que en Guatemala es posible tener un gran futuro, ser profesional, nuestra economía es increíble (aunque muchos no lo perciban o no quieran percibirlo).

Tengo algunas historias buenas y otras no tanto, te comparto algunas a continuación:

  • Hace algunos años me encontraba en España, justo después que en Guatemala había muerto el cantante de trova Facundo Cabral, y cuando mencioné que era de Guatemala, alguien rápidamente identificó el hecho y me consultó al respecto. ¿Realmente quería yo conversar de ese tema?, me limité a comentar lo poco que sabía y posterior a eso inicie mi labor de hablar de Guatemala en la mejor manera que podía hacerlo, ese es mi trabajo como Chapín en cualquier lugar del mundo al que vaya.
  • Asistí a un evento de tecnología en Estados Unidos, cuando una persona me preguntó: ¿Qué idioma hablan en Guatemala?, creo que quedé en Shock, en serio no podía creerlo, entonces expliqué que en Guatemala hablábamos Español, pero que somos un país multicultural y que se hablan más de 20 idiomas según las regiones y las etnias en nuestro país.

¿Tengo anécdotas mejores?, por su puesto que sí.

  • Cuatro meses atrás tuve la oportunidad de asistir a un evento tecnológico fuera del país, cuando mencioné que era de Guatemala, encontré a muchas personas que ya habían estado aquí por algún motivo, algunos de ellos mencionaron Antigua Guatemala, algunos otros mencionaban Pana, incluso uno de ellos mencionó que al retirarse en algunos años le gustaría vivir en nuestro país, y decidí prender un poco más el entusiasmo de esta persona, hable de Guatemala, le mostré otros lugares que no había conocido, hablamos de la situación actual de Guatemala a nivel político, entre muchas otras cosas, una vez más, un evento de tecnología me daba la oportunidad de hablar de lo maravilloso que es mi país.
  • Recientemente hice un voluntariado internacional en Colombia, algo que no solamente me marcó a mí, sino que también impacté en la vida de las personas que conocí, no solo en quienes se convirtieron en mis amigos, sino también en los niños con quienes trabajaba en la ONG, en este punto quiero que tengas claro dos cosas.
    • Puedes hablar de Guatemala todo lo que quieras y hacer que el mundo se emocione.
    • Pero también puedes demostrar el espíritu de los chapines, que somos amables, que nos gusta compartir, y que no somos “cangrejos chapines”, somos personas que quieren ver a otros triunfar al igual que nosotros.
  • Mi mejor anécdota?, nada mejor que cantar el himno de Guatemala en las fronteras de algunos países, o en algunos grandes eventos, que se te erice la piel de saber que muchos países tienen la oportunidad de escuchar el himno más bello del mundo y que posteriormente se acerquen a decírtelo, vos sos el responsable de cómo nos perciba el mundo allá afuera, lleva una bandera y mostrála, viste algo típico y vístete con orgullo.

Ahora te toca a vos, en cada viaje que realices, inspira a las personas a que conozcan tu país, ese país de nombre inmortal llamado Guatemala, el país de la eterna primavera.

¿Qué nos hace ser tan especiales?

Para no decir que cada persona es diferente, diré que cada país es diferente, pero nosotros decidimos cómo queremos que el mundo nos perciba, si queremos que el mundo conozca solamente lo malo que sale en las noticias internacionales (como sucede con cualquier país) o si queremos que conozcan lo bueno, lo que nos hace ser un país próspero, de grandes oportunidades, con una de las mejores economías de Latino América, y no lo digo porque lo he leído, lo digo porque lo he vivido y no cambiaría Guatemala por nada.

Hay un vídeo que me gusta compartir, y te lo dejo a continuación:

Y vos, queres ser un Embajador de Guatemala?

Fue una experiencia muy satisfactoria

Fue una experiencia muy satisfactoria porque pude compartir con niños de escasos recursos , realizando actividades lúdicas, así mismo compartir las culturas de mi país y las de Colombia, también pude aprender de la humildad de los niños de Santa Marta pues porque a pesar de no tener muchos recursos hacían lo posible de llegar al lugar donde se realizaban las actividades y siempre estaban ansiosos a lo que se iba a llevar a cabo.

El mayor reto fue el hecho de irme sola a otro país en donde no conocía a las personas, costumbres y el tipo de cambio, sin embargo esta experiencia me hizo crecer interiormente y cambiaron muchos pensamientos que tenia como el de ser más humilde con las personas, ser tolerante, valorar los esfuerzos de los demás, aceptar a los otros tal y como son.

Recomiendo ser un voluntario global porque te da la oportunidad de poder convivir con otras personas de diferentes culturas, diversas costumbres y aprendemos a potencializar el liderazgo, así mismo te da la oportunidad de ver las cosas desde otra perspectiva, saliendo de nuestra zona de confort, llevando un concepto de nuestro país Guatemala a otro país diferente.

Fue lindo compartir con personas que sin conocerte abrieron las puertas de sus casas para que convivieras con ellos y encariñarte mucho con estas personas que al final se vuelven parte de tu familia.

Artículo escrito por: Ana del Rosario Godínez, estudiante de la Universidad del Valle y fue Voluntaria Global en Colombia.

Saber que en ese lugar me esperaban niños con ansias de aprender

Artículo escrito por: Angiee Maylee Najarro, estudiante de la Universidad del Valle y Voluntaria Global en El Salvador.

Uno de mis mayores retos fue dar clases de Español, aunque soy maestra de Inglés, la metodología es muy distinta y hacer que des-aprendan algo que aprendieron mal, para que lo aprendan bien, es muy complicado. Es aún más complicado cuando no se cuentan con suficientes recursos, pero cuando el deseo de superación está presente, no hay obstáculos suficientemente grandes para derrotar.

Aprendí a desarrollarme con todas mis habilidades en cualquier lugar y a no inferir la situación de un país sin realmente conocerlo, también aprendí a amar más mis país sin importar las situaciones negativas.

Cada viaje ida y vuelta para mi casa salvadoreña podía durar en total hasta 4 horas. No me di cuenta de esto sino hasta la cuarta semana, pero la verdad eso no me importaba. Saber que en ese lugar me esperaban niños con ansias de aprender, que al terminar el día podría apreciar la vista hacia una hermosa playa que reflejaba los rayos del sol, y saber que lo estaba haciendo por un bien superior; eran mis motivaciones cada mañana.

Sinceramente les recomiendo realizar un Voluntariado Global porque es una excelente manera de activar tu liderazgo y de conocerte profundamente. Durante una experiencia como voluntario aprendes cosas como planificación y estrategias, mejoras tu responsabilidad y compromiso con tus proyectos, no solo en lo laboral, sino también en otros aspectos. Además, de mejorar como profesional, también mejoras como persona. Te vuelves más consciente de la realidad nacional en internacional y te das cuenta que un anuncio en un noticiero no define al 100% de la población de un país.

 

Mi primer viaje fuera de Guatemala

Artículo escrito por: Sofía Herrera, estudiante de la Universidad San Carlos de Guatemala.

Al principio  estaba abrumada con la idea de ir a otro país, yo nunca había hecho un viaje sola, todo fue tan nuevo y emocionante, comprar un seguro, sacar mi pasaporte, tener los boletos de avión en mis manos, sentía que por fin estaba haciendo algo por mí misma y al mismo tiempo por los demás.

A todos les parecía loco y sinsentido ir a otro país a hacer un voluntariado, siempre con las mismas preguntas ¿Por qué no hacer voluntariado en tu país y viajar por puro turismo? A lo que yo respondía: ¿Por qué no?

Pocas cosas en la vida me había tomado tan en serio como mi intercambio, y se me notaba, todos lo notaban y se alegraban conmigo, al llegar al aeropuerto me di cuenta que no había vuelta atrás, estaba a punto de subir a un avión, ver el atardecer en mi país y llegar de madrugada a otro país en el que no conocía a nadie en persona.

Llegué y lo primero que me sorprendió fue el calor que había, era media noche y podías empezar a sudar de tanto calor, me llevaron a comer papas fritas con salsa de piña, no lo olvido porque nunca había visto esa combinación, luego llegué a mi fundación y al día siguiente conocí a mi encargado, mi proyecto era de marketing para una fundación que se dedicaba a hacer clown hospitalario (llevar sonrisas a los niños de los hospitales con personajes y juegos).

sofia-herrera

 

Al inicio yo era la única voluntaria de otro país en la fundación y me tenían muy consentida, fueron muy amables conmigo y me di cuenta de la oportunidad inmensa que tenía de dar a conocer mi país, todos estaban muy interesados en saber qué comíamos, que lugares turísticos teníamos y lo más interesante: Mi acento, se la pasaban molestándome por mi habilidad para mezclar la segunda persona del singular, tu y vos.

Ayudé a grabar vídeos y dar ideas para la campaña de navidad que consistía en juntar regalos para llevar a niños de hospitales y orfanatos, asistí a eventos sociales para promocionarlo y manejé la fanpage de la fundación, todo esto fue un gran aporte a mi bagaje de conocimientos en el área que estudio y quiero desenvolverme en el futuro.

Después de unas semanas llegaron más voluntarias de Brasil con las que compartí habitación y muchas horas de risas, no tardamos en convertirnos en una familia y seguíamos compartiendo mucho de nuestras culturas, siempre prometiendo ir a visitar el país de los demás cuando tuviéramos la oportunidad y ofreciendo nuestras casas para cuando decidieran visitar el propio.

sofia-herrera2

 

En la ciudad habían más proyectos con personas de más países, puedo decir que conocí un poco de México, Brasil, Puerto Rico, Costa Rica, Ecuador, Gana, Polonia y obviamente Colombia por haber conocido a personas que fueron excelentes embajadores de sus países y dieron a conocer su cultura tan bien.

Pasar las fiestas de fin de año en otro país fue un reto, nunca lo había hecho antes y me preguntaban si no extrañaría a mi familia, pero creo que yo estaba con mi familia, es que se había agrandado por esos milagros que suceden cuando le abres tu corazón a las personas y decides incluirlas en tu vida. Lo disfruté, hicimos una cena con platillos típicos de cada país y nos conocimos un poco más.

Cuando era hora de regresar, tenía sentimientos encontrados, sabía que debía regresar a Guatemala a desbordar todas las ganas de hacer algo por mi país y por otro lado no quería dejar el hogar que me había acogido con tanta ternura y atención, llegué una hora antes de que el avión saliera.

Pensé que no pasaría nada pero en cuanto pasé a la sala de espera, se me salió la nostalgia por los ojos, sabía que eso podría ocurrir e iba preparada con mi cuaderno y un lapicero para escribir todo lo que sentía, creo que la mezcla de lágrimas y palabras fue un tanto liberador para que al estar en el cielo de Guatemala contemplando los volcanes que rebasan las nubes me sintiera más fuerte, un tanto incompleta porque dejé parte de mi vida en ese lugar.

sofia-herrera3

 

Y creo que eso es lo más normal, cuando pones tu corazón en algo dejas parte de tu vida en eso e increíblemente te llena de energía, entendí que es así como funcionan muchas cosas, ser voluntaria en otro país definitivamente me cambió la forma de ver muchas cosas, me instó a ser el cambio que quiero ver en mi país y a ser mucho más abierta a experimentar algo nuevo, a querer conocer de verdad cada cultura y no hacer viajes solo por turismo, sino viajes de inmersión cultural y qué mejor forma de hacerlo que ayudando a los demás y desarrollándote a ti mismo.

 

Un anuncio que cambió mi vida…. Por completo

Escrito por: Jeniffer Samayoa, estudiante de la Universidad San Carlos de Guatemala.

Desde que entré a la universidad sabía que mi entorno cambiaría en todos los sentidos y me desafiaría. Mi timidez siempre fue una debilidad presente y era notoria conforme avanzaban los años de universidad. Con el tiempo descubrí que aprender idiomas se convirtió en una de mis pasiones y  fue ahí donde comencé a tener las primeras inmersiones culturales extranjeras. Sin embargo, mi timidez seguía estando presente, y aunque tenía tantas ideas acerca de tantas cosas, jamás las expresaba puesto que no sabía cómo hacerlo, o más bien tenía miedo de hacerlo.

Pasaron 3 años de universidad y veía cómo muchas personas que conocía eran participes de algo que las motivaba y las hacía crecer, desarrollarse profesional y personalmente más allá de una carrera universitaria.  Un día, estaba viviendo un crisis muy fuerte y era casi media noche cuando decidí ver las redes sociales, en eso apareció un anuncio que decía “Me voy a Panamá con AIESEC” Previamente había escuchado de esta organización, pero nunca les presté tanta importancia. Me inscribí y tres días después recibí un correo haciéndome saber que había superado el primer filtro y que debía esperar las siguientes instrucciones, mientras tanto solo pensaba “Si, eso es mentira” pero hubo una parte de mí que se ilusionó.

concurso de aiesec

 

Cuando llegó el día en el que publicaron nuestras fotos para conseguir todos los likes que pudiéramos del concurso, vi que era algo real. Inmediatamente noté que habían 65 personas participando y que los likes de los participantes aumentaban. Comencé por conseguirlos, luego pensé “Esto no es para mí” minutos más tarde volví a pensar “Esto será mío”. Siempre he sido una persona muy ambiciosa en conseguir lo que se propone y me propuse superar por escalones a cada persona que tuviera más likes. Cuando cerró el concurso, quedé en tercer lugar.

Faltaba la entrevista. Me llamaron, acordamos día y cuando llegó ese día, estaba muy nerviosa, antes de irme pensé “qué más da, es momento de retirarse, esto no es para mí”, sin embargo fui y cuando llegué pensé ¿Quién va a entrevistarme? ¿Qué debo decir? Salí de mi entrevista muy nerviosa pero tranquila a la vez.  Esos dos días de espera fueron eternos, el día del anuncio final, recuerdo que estaba en mi cuarto y me puse a llorar porque era algo que anhelaba tanto, pero que sabía que tenía un tercio de posibilidad de ganar, finalmente anunciaron y fui la persona ganadora, desde ahí, sin darme cuenta,  mi experiencia con AIESEC había comenzado, esa experiencia que un año y medio después me sigue abriendo puertas. Solía ser una persona con muchos sueños y ambiciones, pero con una visión reducida del mundo, tímida, de mente cerrada,  intolerante con las personas que pensaban o actuaban diferente a mí, pasé varios años en una rutina universitaria, enfocada en que terminar la universidad era la única meta en mi vida durante estos cinco años y que todo lo demás no era permitido porque podría retrasarme.

Cuando tomé mi intercambio, el primer sentido de responsabilidad fue cuando la señora donde estaba viviendo me entregó las llaves y dijo “Solo sean responsables”.

Ese fue el primer sentido de responsabilidad que tuve y dije “Esto ya comenzó”. Mi voluntariado consistió en enseñanza a niños y adolescentes panameños de una ONG a través de la cultura, el emprendimiento y el idioma inglés. La ONG estaba ubicada en un barrio en la ciudad de Panamá, el cual me hizo conocer una realidad no muy distinta a la de Guatemala y saber que cuando regresara, quería hacer algo por mi país, sobre todo por la niñez y los adolescentes. Caminar todos los días por el barrio con un chaleco que decía “voluntaria” fue muy gratificante porque las personas después nos saludaban muy cordialmente y su agradecimiento por lo que hacíamos por sus hijos era notorio. Los niños y jóvenes del barrio se encuentran expuestos a condiciones de vulnerabilidad y violencia, por lo cual la ONG representa una salida. La ONG donde estuve fue increíble con nosotros. El entonces director nos abrió puertas para que fuéramos participes en una de las lecturas y revisiones de los avances de los derechos de la niñez en la sede de la Oficina Regional de UNICEF para América Latina y el Caribe, nos llevó a la casa presidencial y al Canal de Panamá.

jeniffer-samayoa10

Las veces que tuve que llegar sola a mi ONG y movilizarme, moría de miedo. Sin embargo, poco a poco comencé a ser más segura de mi misma. Aprendí a movilizarme sola por toda la ciudad a todas horas, a ser más independiente, a explorar lugares sola y acompañada, a administrar mi dinero, a leer mapas, estaciones de tren, utilizar el transporte público, taxis, incluso a enfrentarme con la confusión de que pensaban que era panameña, lo cual debo admitir que en cuestión financiera fue una gran ventaja.

La experiencia no fue color de rosa, tuve situaciones que me retaron, pero que me hicieron crecer bastante como persona y como profesional. Aprendí a ser más consiente, a ser determinada en mis decisiones, a disfrutar cada día de una manera única. Salí totalmente de mi zona de confort; Estaba con otros 32 intercambiadas de Latinoamérica, una chica de Taiwán y una persona de Francia. A pesar de hablar un mismo idioma, el español, la mezcla de culturas fue algo tan enriquecedor que hasta la fecha todavía permanece en mí. Las costumbres, las palabras, las acciones, todo era distinto a pesar de estar en una misma región y los otros chicos provenientes de continentes diferentes también me enriquecieron culturalmente. En poco tiempo, formamos una familia y ahora no me preocupo si un día tengo que ir a cualquier parte del mundo, porque sé que tengo un hogar dónde puedan recibirme.

Aprendí a conocerme a mí misma en muchas áreas, descubrí habilidades y debilidades, y comencé a usarlas a mi favor. Mi visión del mundo se amplió y cada día me voy a dormir con la visión de haber avanzado un poco más en lo que quiero lograr. Comencé a tener un plan de vida más enriquecedor, a ser más ambiciosa de lo que ya era y a creer en mis capacidades, y a inmiscuirme más en otras culturas.

jeniffer-samayoa11

Cuando regresé decidí ingresar a AIESEC para que más personas pudieran vivir esta experiencia que es de por vida. Quiero que más jóvenes vivan una experiencia similar a la que tuve, que se descubran a sí mismos, sobre todo que vean que el mundo es tan grande como para permanecer en un solo lugar.

Un año y nueve meses después, mi red de contactos internacionales se amplió, mi vida dio un giro que necesitaba y desde entonces no concibo estar en una zona de confort. Me encanta explorar, conocer, aprender, disfrutar de personas que piensan totalmente diferente a mí, a probar nuevas comidas, a conocer cuánto pueda. Dentro de la organización he adquirido habilidades de manejo de equipo y tiempo, de liderazgo, el funcionamiento de una organización, cuestiones relacionadas a movilización internacional, boletos, finanzas, etc. habilidades que no adquieres en un salón universitario, o al menos no en todos los casos. Es decir, empecé a conocer el mundo real.

Mi experiencia con AIESEC en el extranjero comenzó desde que cerré mis maletas antes de partir y terminó cuando apagué la luz de mi cuarto en Panamá por última vez.

 

La mejor experiencia de mi vida

Artículo escrito por: Lorena Castro, estudiante de la Universidad San Carlos de Guatemala.

Yo toda la vida había tenido muchas ganas de hacer un viaje, pero siempre me llenaba de excusas sobre el tiempo, la universidad, compañía, dinero etc… hasta que un día una amiga me hablo sobre AIESEC y yo quede muy interesada con los proyectos que manejaban, una tarde pensándolo mucho decidí dejar las excusas y tomar esa oportunidad, que sin saberlo se convertiría en la mejor experiencia de mi vida. Ese mismo día lo hablé con mi mamá, ella siempre ha tenido una mente muy abierta y después de unas cuantas búsquedas en internet no dudó mucho en decirme que me apoyaba y que pensara a donde quería ir.

El primer país que se me vino a la mente fue Argentina, no sé exactamente por qué, pero me llamaba muchísimo la atención, por lo que empecé a buscar proyectos y encontré uno que me encantó, hice las entrevistas y quedé aceptada, sin embargo una noche recibí la noticia de que las fechas en las que yo podía viajar no concordaban con las fechas del proyecto, por lo que me puse muy triste, por un momento pensé en ya no irme de intercambio, pero mi mamá y otros amigos me convencieron que no debía rendirme tan fácil, así que lo pensé bien y empecé a buscar nuevas oportunidades.

De un momento a otro apareció Colombia entre mis opciones y comencé a buscar proyectos en diferentes ciudades del país, encontré uno que me llamó muchísimo la atención en Sincelejo, Colombia. Una ciudad que ni yo, ni nadie que yo conociera había escuchado; empecé a entrar en contacto con las personas encargadas, las cuales desde el primer momentos fueron muy amables conmigo, hice unas cuantas búsquedas de la ciudad y me pareció muy diferente a lo que yo estaba acostumbrada, por lo que me decidí a ir.

Llegó el día de partir y yo estaba muy emocionada, ya que nunca había salido del país y menos sola y por tanto tiempo. Al llegar al aeropuerto El Dorado de Bogotá me comentaron que mi vuelo hacía Cartagena estaba atrasado, debido a esto tuve que quedarme una noche en Bogotá. Al siguiente día mi vuelo salió sin complicaciones, desde ese momento comenzó mi experiencia, ya que ese mismo día llegaron otros dos intercambistas un brasileño y un nicaragüense que iban a la misma ciudad que yo, gracias a que perdí mi vuelo tuve la oportunidad de encontrarme con ellos y viajar en bus de Cartagena a Sincelejo con ellos y ya no sola, ahí comprendí que todo pasa por algo.

lorena aiesec guatemala

Al llegar a Sincelejo me sentía muy nerviosa y emocionada, el primer shock cultural que tuve fue que no hablaban con el acento de las novelas colombianas que yo había visto, lo cual fue muy gracioso ya que me di cuenta que en Colombia hay muchos acentos, no solo el acento de Medellín “Paisa”.

Desde el día que llegué me sentí muy bien, era como si todos esperaran nuestra llegada, nos trataban con mucho cariño y nos hicieron sentir a todos como en casa desde el primer momento.

En cuanto al proyecto estuve haciendo mi voluntariado con los niños de la fundación de Miss Colombia Ariadna Gutiérrez, los cuales eran muy cariñosos, yo ya había trabajado con niños antes en Guatemala, pero me sorprendí al darme cuenta que diferente es todo, incluso los comportamientos de los niños son distintos dependiendo de la cultura en la cual crecen, la experiencia fue muy bonita, ya que pudimos enseñarles muchas cosas y ellos a nosotros, sin contar que jugábamos de todo. Ellos no permitieron que yo extrañara nada ya que todos los días me sacaban una sonrisa y me llenaban de amor.

Cuando el proyecto estaba por terminar fue muy difícil despedirme de los niños, ya que nos habíamos encariñado mucho.

No puedo quejarme de nada, ya que todos fueron muy amables conmigo e hice muchos amigos con los cuales todavía tengo comunicación, estas experiencias te permiten conocer diferentes realidades a la tuya y diferentes culturas, ya que yo pude aprender de países como República Dominicana, México, Brasil, Argentina, Haití, Bolivia y por supuesto Colombia.

Estoy muy agradecida con AIESEC por permitirme vivir esta experiencia, la cual me cambió completamente, yo no soy la misma persona después de que regresé de intercambio, mis sueños, metas y aspiraciones por la vida cambiaron.

Salí muchas veces de mi zona de confort, me perdí un par de veces, aprendí a ver más allá y no solo en la realidad en la que yo vivo; sin duda a ser más feliz haciendo lo que me gusta, sin importar lo que los demás piensen.

Mucho de lo que aprendí fue gracias a los amigos que hice allá, los cuales me enseñaron mucho sobre la vida y sobre quién soy yo en realidad.

Esta experiencia me dejó más que amigos, hermanos, en muchos países de los cuales pude aprender muchísimo.

lorena aiesec guatemala

No me queda más que agradecer a AIESEC en Guatemala por estas experiencias que nos permite vivir a nosotros los jóvenes en donde sin duda se forman líderes, y sin duda gracias AIESEC Sincelejo por recibirme y hacerme amar Colombia y por brindarme lo que considero la mejor experiencia de mi vida.

 

Soy yo, tú, o tu amiga típica de la universidad

Artículo escrito por: Melissa Ramírez, estudiante de la Universidad del Valle de Guatemala.

Hola, soy yo, o tu o cualquier universitaria del país, un poco callada, tímida y evito mirar a los ojos mientras voy en la calle o presento algo en clase. Me junto solo con mi grupo, me aburro con facilidad y “qué pena” que sepan que quiero algo más. Mi vida es simple: salgo de mi casa, me sumerjo en el tráfico y llego a la universidad; tengo sueño y mientras trato de escuchar lo que el profesor va a decir pienso: “ojalá termine pronto”. Refacciono con mis audífonos puestos y adelanto las tareas en la cafetería antes de regresar a clases.

El día termina y salgo de la universidad hacia el eterno tráfico, al fin llego a la casa y sigo con las tareas. Horas pasan, termino, veo televisión, escucho música o leo un libro mientras ceno y solo voy a dormir hasta revisar mis redes y ver si algo interesante ha pasado. Mis días pasan como una guatemalteca universitaria normal; no tengo muy claro lo que quiero, dudo de la carrera que escogí, vivo con sueño permanente y solo me dejo llevar por la corriente de universidad, en el futuro me imagino que vendrá una maestría, trabajo, trabajo y trabajo, casarme, trabajar más y fin.

En otro día normal voy caminando nuevamente hacia la cafeteria PERO escucho “Hey! Vámonos de intercambio” y mi vida no volvió a ser la misma. En un abrir y cerrar de ojos estaba en el avión que me llevaba a Colombia y mi mundo se puso de cabeza.

melissa-ramires-intercambio-aiesec3

Melissa Ramírez, fila de adelante, de segunda de izquierda a derecha. (De blusa blanca con rosado)

Desde el primer día conocí personas nuevas, conocí a la familia que me recibió y empecé a moverme por la ciudad… ”No puedo creer que esté aquí!”.  Trabajar para cambiar la realidad de una comunidad cambió mi concepto de éxito y esforzarme junto a personas de otro país con culturas diferentes, perspectivas distintas, profesiones y conceptos ajenos a los míos me hizo experimentar un aprendizaje integral, rápido y muy completo que jamás viví en ninguna experiencia anterior. Pude vivir en carne propia el concepto de encontrarme a mí misma mientras empoderaba a adultos, jóvenes y niños y desarrollar potencial que ni el colegio o universidad lograron.

melissa-ramires-intercambio-aiesec2

El intercambio que tomé no fue solo dar conocimiento profesional y personal para ayudar a otra persona; también fue el desarrollo que adquirí mediante retos, convivencias, distintas experiencias y aventuras. Al final del día, tuve un giro 180° que me dio visión, propósito, subió el nivel de mis sueños y metas, me enseñó más de mí, descubrí el potencial interno que no creí tener y encendió un motor que aumentó mi impulso y ganas de vivir, disfrutar y descubrir.

Hoy ya no soy la universitaria normal que describí y que sigue por la vida por inercia; ahora tengo fuerza, carácter, impulso, sueños, ambición y herramientas con las cuales sé que puedo lograr cualquier cosa que me proponga. AIESEC cambió mi vida…y la tuya puede ser la próxima.

 

melissa-ramirez-01

Irme lejos cambió mi vida y me acercó a quien soy hoy en día

Jesica Tejeda AIESEC1

Artículo escrito por: Jessica Tejeda, estudiante de la Universidad Galileo.

En marzo del 2014 decidí cumplir uno de los más grandes sueños que siempre había tenido, realizar un intercambio a otro país. Esta idea llega a mi cabeza por medio de AIESEC, una organización que me ofrece la oportunidad de hacer un voluntariado internacional por un periodo mínimo de 6 semanas. Al principio yo buscaba oportunidades en países como Argentina o España, pero no encontraba un proyecto que llenara mis expectativas. Luego de casi un mes de estar buscando proyectos, encontré lo que para mí era el proyecto ideal y lo único que me hacía dudarlo era el país (no tanto por mí, pero si por cómo lo tomarían mis papás). El proyecto era en Egipto, en este país encontraba todo lo que había pensado, una nueva cultura, un idioma diferente, costumbres y tradiciones a las cuales no sabía si me adaptaría, un gran reto y mucho por explorar.

Algo que nunca voy a olvidar es que la primera vez que yo les comenté a mis papás que quería realizar mi intercambio en Egipto, su cara de: “Estás loca” no faltaron, pero después de plantearles bien la idea y contarles más de mi proyecto, me dieron su apoyo incondicional. Luego de varios trámites de visa, compra de boleto, seguro y por supuesto empacar ropa “adecuada” para el país, el 28 de mayo del 2014 tomé mi avión con destino a cumplir lo que, hasta esa fecha, era no más que un sueño. Recuerdo que ese día no faltó el estrés y las despedidas acompañadas por un par de lágrimas, yo era un mar de sentimiento, pero en ese momento me dominaba la emoción y no fue hasta el momento en el que me bajé del avión (después de un viaje de 30 horas) que sentí miedo. Mi cabeza daba mil vueltas y no sabía si habría alguien esperándome afuera, mi maleta no salía. Toda la gente vestía diferente, el humo de cigarro y el calor eran impresionantes y luego cuando, por fin, llegó el momento de salir del aeropuerto escuché mi nombre y me sentí nuevamente segura y confiada.

Desde mi primera hora experimenté cosas nuevas. Mi proyecto era sobre manejo de páginas web; este se adaptaba perfectamente a mí, pues estudio Ingeniería en Informática y Sistemas. Luego de un mes comencé a trabajar en otro proyecto de Marketing…para ser sincera, no tenía ni la más mínima idea de qué era esto y jamás pensé que yo podría llegar a trabajar en algo así, pero me gustó muchísimo y, sobre todo, desarrollé un gran aprendizaje que estoy segura no hubiera aprendido en la universidad. Vivir dos meses fuera de mi casa me ayudó a descubrir mejor quien era, salí completamente de mi zona de confort, conocí a más de 300 personas de más de 30 ciudades diferentes, a quienes a pesar del tiempo y distancia aún puedo llamar amigos (algunos que más que eso se convirtieron en mi familia), probé las comidas más raras que alguien puede imaginar, conocí lugares impresionantes, reí, trabajé, lloré, me enfermé, pero sobre todo me enamoré de Egipto y todo lo que este país tiene para ofrecer.

Jesica Tejeda AIESEC2

Como toda buena experiencia llega a su fin, el 29 de agosto del 2014 nuevamente me subí a un avión para volver a mi país, lista para otras 30 horas de vuelo, pero segura de una cosa: la persona que hoy tomaba ese avión era una persona completamente diferente a la que hace dos meses estaba iniciando esta aventura. Al momento de volver todos me preguntaban cómo me había ido y, para ser sincera, no tenía palabras para describir lo que había vivido, la nostalgia y la tristeza de haber dejado el país que para mí se volvió mi segundo hogar me invadían, pero lo que había ganado y aprendido jamás lo perdería. Hoy en día me atrevo a decir que ese intercambio le dio un giro completo a mi vida. Antes de tomarlo yo era la niña consentida de casa que vivía cómodamente y no debía preocuparse por nada más que la universidad y las fiestas a las que iría. Aprendí a ahorrar y administrar mi dinero, gané muchísimos amigos con los que compartí de todo tipo de experiencias, cambié completamente mi perspectiva acerca de otros países, obtuve experiencia laboral, aprendí cosas que no imaginé, valoré más que nunca lo que tenía en mi casa, viví en un cuarto con 5 personas y 2 camas, pero aprendí también que debo adaptarme a todo lo que se me presente, vivir y disfrutar cada momento como si fuera el último y a siempre dar lo mejor de mí. Agradezco infinitamente a AIESEC y a mis papás por darme esta oportunidad, la cual hasta este momento de mi vida considero como la mejor que he tenido y sé que sería una persona completamente diferente si no hubiera tomado este reto.

Jesica Tejeda AIESEC3