7 Razones por las que hacer un Voluntariado Global cambiaría mi vida

Cuando éramos pequeños, realizar un voluntariado se asociaba a actividades del colegio o de la iglesia, reunirse con otros jóvenes y dar a quienes más lo necesitan contribuyendo con víveres o ropa una vez al mes. Conforme vamos creciendo, la definición de ser voluntario va cambiando y obtiene un sentido de compromiso, ya que estamos llevando a la práctica un trabajo—tanto físico como intelectual—sin fines de lucro. Hoy en día, es posible ser un voluntario en diferentes ámbitos que nos permiten desarrollarnos como personas sociales que contribuyen al mundo.

No cabe duda que ser voluntario nos brinda grandes beneficios, tanto en el ámbito social como en el personal y profesional. Pero… ¿Por qué realizar un voluntariado en otro país? ¿Por qué realizar un intercambio y trabajar en un país culturalmente diferente al mío?

Ser voluntario me enseñó

1. Autoconocimiento y descubrimiento: el ser un voluntario en otro país implica vivir en un ambiente completamente diferente al que estamos acostumbrados y es, justamente, en otro entorno que nos permitimos reflexionar sobre el camino que está tomando nuestra vida. ¿Quiero seguir haciendo lo que hago en casa? ¿Es esto lo que quiero para el resto de mi vida? Ayudando a otras personas con diferentes mentalidades brinda perspectiva sobre nuestra vida. ¿Soy feliz con las decisiones que he tomado hasta ahora? ¿Qué quiero para mí? Viendo a otras personas caminar por el mundo con diferentes problemáticas a las nuestras, nos ayudan a conocernos mejor y descubrir quiénes somos en realidad y cuál es nuestro propósito en la vida.

2. Choque cultural: ningún país es igual a otro y ninguna cultura es igual a otra. Existen similitudes, pero las diferencias destacan y muchas veces tomamos por sentado esto, ya que creemos que son cosas sin importancia. Pero, ¿qué pasaría si me encuentro en un lugar en donde las personas comparten valores diferentes a los míos? ¿Qué sucedería si las tradiciones de la nueva cultura me parecen extrañas? El vivir semanas con personas de diferente cultura a la nuestra, en un país distinto al que estamos acostumbrados puede ser difícil, pero es una gran oportunidad para romper barreras culturales y expandir nuestra perspectiva y comprender el porqué de estas diferencias. Ser voluntarios en el extranjero nos permite desarrollarnos como personas y, al mismo tiempo, conocer diferentes culturas que pueden aportar grandes cosas a nuestra vida y comprender las distintas realidades que cada uno posee.

Salir zona confort3. Salir de mi zona de confort: nuestra zona de confort es un lugar seguro en el que nos sentimos protegidos, pero por estar “a salvo”, evitamos tomar riesgos y perdemos grandes oportunidades para actuar. ¿A qué le tengo miedo? ¿Por qué no me animo a ir más allá? El ser un voluntario en otro país nos ayuda a salir de nuestra zona segura, a aventurarnos hacia lo desconocido y apreciar los cambios. Realizar un voluntariado en un lugar que no conocemos, permite que dejemos a un lado los prejuicios y abracemos las diferencias, olvidando el miedo de fracasar o no encajar.

4. Independencia: Conforme vamos creciendo, vamos adquiriendo un mayor sentido de independencia, pues estamos forjando nuestro camino y queremos vivir cada una de nuestras decisiones. Al realizar un voluntariado en otro país, no sólo estamos dejando nuestros círculos sociales, sino que estamos dejando al niño o niña que ha vivido por tanto tiempo bajo el ala de sus padres atrás. Estando en otro país, ayudando a otras personas, le estamos dando un nuevo sentido a nuestras vidas, comenzando a separarnos de quienes creíamos ser y acercándonos a quienes estamos destinados a ser. Logrando esta separación, nos convertimos en seres independientes con grandes responsabilidades.

nuevos amigos

5. Nuevos amigos: ¿Qué mejor que vivir en un país desconocido y crear lazos multiculturales? El ser un voluntario en el extranjero nos permite conocer a una gran cantidad de personas con las que trabajaremos día a día por un mundo mejor. Son estas personas, con quienes compartimos una misma visión y propósito, con quienes trabajamos por lograr un objetivo, lo que nos une de manera inexplicable. La mayoría de estos lazos que creamos, son duraderos y nos siguen enseñando con cada día que pasa. Con estas personas compartimos una experiencia inolvidable que dejó una gran huella en nuestra vida. Al final del voluntariado, no queremos regresar pues decir adiós a esas personas, simplemente no cabe en nuestra cabeza.

6. Ser orientado a soluciones: La mayoría de las personas son capaces de ver los problemas, para esto no se requiere una habilidad especial. No cualquier persona tiene la habilidad de pensar en términos de soluciones en lugar de problemas, quienes son capaces de hacerlo, son quienes marcan la diferencia. Siendo un voluntario en el extranjero nos invita a dejar a un lado las excusas e ir en busca de soluciones, pues estamos jugando con el futuro del mundo. En esta experiencia nos vemos constantemente empujados a luchar por nuestros objetivos y lograr cumplirlos, aunque fallemos las primeras veces. Trabajando por contribuir a una causa que es importante para nosotros, nos esmeramos por conseguir impactar al mundo, dejando nuestra huella en la vida de otros. Aprendemos a dejar a un lado el miedo al fracaso y las excusas, y nos enfocamos en resolver o mejorar las problemáticas que enfrenta el mundo hoy en día.

7. Ser Voluntario Global: Siendo un Voluntario Global, obtenemos diversas herramientas que nos permiten desarrollarnos tanto en lo personal como en lo laboral. Adquirimos responsabilidad social, preocupándonos por el mundo y sus problemas. Dejamos a un lado lo banal y nos enfocamos en lo que está sucediendo ahora y cómo lo resolveríamos. Desarrollamos un sentido de compromiso con la realidad que estamos viviendo, creando un lazo, tanto con la comunidad como con la cultura y con el país; aprendemos a actuar sosteniblemente, a buscar la excelencia, demostrar integridad, a activar nuestro liderazgo, viviendo la diversidad y disfrutando la participación en este voluntariado.

Al terminar el voluntariado, nos convertimos en agentes de cambio, quienes colaboran por mejorar la vida en el mundo. El trabajo de un voluntario es vital en todo el mundo, pues al vivir esta experiencia obtienes una visión más positiva del mundo en el que vivimos, buscando maneras para mejorarlo. El miedo a fracasar muchas más veces nos impide realizar las cosas, que el fracaso en sí.

Ser un Voluntario Global es una experiencia única, que nos permite mejorar nuestro futuro.

gracias AIESEC

Deja tu comentario!